producción: sebastián briceño / mariela siri

fotografía: carolina sandoval

make up artist / hair stylist: constance clarke

dirección creativa: sebastián briceño

dirección de arte: sebastián briceño

styling: sebastián briceño / rebecca rodríguez

agradecimientos: lauro niuzo / the room / gaba / dafiti

talents: alicia arriado / fabián zamorano

zapatos: Aldo

top: gaba

 

 

alicia arriado

@aliciaarriado

mi nombre es alicia. toda la básica estuve en colegios de curas bastante conservadores y mayoritariamente de hombres, a excepción de mí. era bastante femenina y no lograba ocultarlo, por más que quisiera. sufrí mucho. el acoso era un mártir diario. entonces, comencé a silenciar todo lo femenino, todo lo que -supuestamente- no me pertenecía. guardé silencio por miedo. negué a esa niña feliz que habitaba dentro de mí y comencé a construir una imagen masculina: una imagen ajena a todo lo que realmente era.

logré radicarme en santiago y comienzo a transicionar: tomo hormonas. el tiempo pasaba y comenzaba a lucir mucho más femenina, simbólicamente femenina. mis facciones cambiaron; mi grasa se redistribuyó, mi piel cambió y me crecieron senos. sin embargo, mi voz seguía siendo grave.
cada vez que hablaba, las personas que me escuchaban me transmitían un desprecio con la mirada, además de risas y susurros. me vuelvo a encontrar con esa niña silenciada por voces ajenas: silenciada por el miedo. me costó tiempo dejar de callar y comenzar a construir mi identidad, ya que esto ha sido lo único que me ha permitido encontrar mi libertad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

fabián zamorano

@capdiamant

cuando era chico solía ser presa para todo aquel que quisiera aprobación a través de la humillación del más débil. en el colegio tenía un compañero que me golpeaba a diario, y tal acto se normalizó en mi curso. como él, también vecinos, conocidos y gente a la cual yo llamaba amigos. una de las experiencias más traumáticas de mi niñez fue cuando, con nueve años, fui acosado más de una vez por parte de adultos, por el hecho de ser muy “afeminado” o simplemente ser yo. todo esto me hacía pensar que estaba bien odiarme y que no valía nada, además de sentirme tan pequeño en el mundo que pensé en acabar con mi vida un par de veces. las razones de la intimidación eran porque era bajo, chillón, “evidentemente gay”, porque no me sabía defender o incluso porque sí. desarrollé una interminable lista de miedos, inseguridades y traumas a temprana edad, aunque el atentar contra mí mismo me daba pánico. por lo tanto, me desesperaba a tal punto que logré generar un círculo vicioso que me hizo mucho daño mentalmente. varias veces el odio y la rabia sacaron mi peor versión y, lamentablemente, canalicé todo hacia mí. sin embargo, el día de hoy me encuentro en las nubes, observando los negativos dar vueltas y vueltas en completo silencio: soy mi propio espectador y mi arquitecto más ambicioso. cada trauma se transforma en un espectro que camina en la tierra, sin percatarse de que está siendo hilado. soy mi propia justicia y la voz del cambio en mi propio reino de bufones.